El peligro de las "benditas" redes sociales.
Antes que cualquier cosa, mis saludos y felicitaciones al gran Gildardo Castillo Mancilla, que hoy cumple sus primeros 55 años de edad. Pásala increíble, mi buen Gilly,
Este 2026, como lo señalé en mi escrito anterior, ha sido particularmente cruel con la izquierda a nivel mundial y, sobre todo, en México.
Y hoy, dos de febrero de 2026, nadie como el vocero y 2 veces plurinominal de Arturo Ávila, antes ferviente porrista de Enrique Peña Nieto y actualmente defensor a ultranza de Morena y la 4t, ha sido víctima de una andanada de burlas y mensajes que lo han dejado, raro en alguien tan cómodo cuando se defendía en el pasado, sin reaccíón alguna, muy enojado y hasta indefenso.
Rara vez escribo sobre una persona en particular, pero este asunto merece una mención aparte, por la viralidad que adquirió en la plataforma X y en varios diarios de circulación nacional.
Acostumbrado a alabar al gobierno en turno, desde hace ya 14 años, Arturo se encuentra contra las cuerdas, noqueado pero aún de pié, tambaleándose cada que quiere contrarrestar el mote, simple, real, avasallador del "CERO VOTOS", logrando que arrecie la andanada de hashtags en su contra, lo que ha posicionado ese mote como tendencia durante ya 5 días seguidos.
Y todo lo comenzó él mismo, al querer burlarse de otro politico experto en debates televisivos, como lo es Damián Zepeda. Sin motivo alguno, de repente, al pequeño morenista (mide 1.45 m según su propia información de perfil), se le ocurrió decirle a su compañero de la mesa de análisis, que si Damián salía hoy a la calle buscando votos para un cargo de elección popular, en vez de apoyo, le lloverían cubetazos de agua.
Zepeda recibió el mensaje con agrado, su rostro reflejó picardía y, aguantando la risa, le soltó la bomba: Yo he ganado una, dos tres, elecciones ¿tú cuantas? Ah, sí, cero... de hecho, te decimos el Cero Votos...
El mensaje le caló hondo a Arturito, le despedazo su ego (pequeño, como él), cambió el tono de voz, se desencajó, tartamudeó y solo atinó a decir que no usara señalamientos personales. Zepeda, consciente o no, hizó de su réplica a un señalamiento muy personal de Arturo Ávila, la más brutal humillación al íntimo amigo de vacaciones acapulqueñas de la Presidente del partido gobernante, Luisa María Alcalde.
Alguien vió el video, alguien que se ve no soporta los desplantes de Ávila, su prepotencia, su aire de grandeza (como si fuese un minúsculo Napoleón región cuatro), sus mentiras o su risa sarcástica cuando se hablaba de fracasos, descarrilamientos o decesos a manos del crimen organizado.
Y aventó el hashtag #CeroVotos. Arturo no dimensionó el tamaño del escándalo que se le venía encima. Trató de minimizar la alusión a su persona, se burló, exigió luego que quitarán eso por ser falso, mencionó cientos de miles de votantes imaginarios a su favor, fue al programa de la Vilchis, otrora titular de "¿Quién es quién en las mentiras?" durante el sexenio de López Obrador, pidió a varios miembros del partido que, hoy, le da de comer, que intercedieran a su favor. Se movilizaron las hordas de la #RedAMLO, reconocidas por la misma plataforma X, cuando era todavía Twitter.
La viralidad con que se movió #CeroVotos, vino acompañada de decenas de memes creados alusivos al tema. Durante 5 días, incluído el domingo primero de febrero, en un puente largo a nivel nacional, la burla y el escarnio a Arturo Ávila, el CEROVOTOS, sonó fuerte, poderoso, constante y derrumbó la fachada de inmutable, de imbatible (eso pensaba el chiquitín) que me da la impresión que puso al descubierto la debilidad, la fragilidad, el micro amor propio de este personaje.
Y me llevó a una reflexión: Si las redes sociales, con un hashtag tan inocente a la vista, despedazó la mucha o poca confianza y credibilidad del vocero número uno del poderoso gobierno del mal llamado Bienestar, ¿qué podemos esperar nosotros, ciudadanos comunes, si algún día alguien le atina a un mote por el que seremos recordados por siempre en las ya no tan benditas redes sociales?
Aquí un tip: Si alguna vez estás en la posición de Arturo Ávila y algún comentario lo sientes como patada de mula en los cataplines, ignóralo, desaparece unos días y regresa con un perfil bajo. No hagas lo que el enamorado de cuentas falsas, Gustavo Rodríguez, Master of Stupidity, o el Callo de Hacha, o Epigmenio, o Fernández Noroña o, actualmente, Arturito Ávila.
Porque su defensa, sus ataques, insultos, amenazas o calumnias no apagarán, más bien avivarán el fuego y la quema, el mote adquirido, será permanente.
MORALIDADES. 2 de febrero de 2026.



Por eso se tiene que pensar antes de hablar 🗣️🗣️jaja el cero votos
ResponderBorrarEn este caso, él tiró la piedra y le llovió granizo
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