Megaproyectos, Corrupción y Crisis Social en México (2018-2025)
Felipe Calderón hizo un trabajo muy aceptable en materia económica y en muchos otros rubros, pero falló en su guerra contra el crimen organizado, por culpa de un infiltrado que fue propuesto directamente por los Estados Unidos, como el policía modelo por dos años seguidos. Eso provocó que el PRI retomara el poder, con Enrique Peña Nieto al frente, siendo el primer titular del Ejecutivo del llamado “grupo Atlacomulco”, quien perdió credibilidad cuando la izquierda lo acusó de un crimen en Iguala, Guerrero, a manos de un Presidente Municipal aliado al entonces candidato, Andrés Manuel López Obrador. Yo pensé que la llegada de Morena al poder podría cambiar las cosas para bien, pero me equivoqué. Aquí, algunos datos perturbadores para entender la gravedad de la situación:
En los últimos siete años, México ha transitado por un escenario complejo en el que convergen megaproyectos de infraestructura, escándalos de corrupción, violencia generalizada y graves deficiencias en el sistema de salud. La refinería Dos Bocas y el Tren Maya han sido presentados como emblemas de desarrollo económico, pero también han generado debates sobre su viabilidad, impacto ambiental y costo social.
Al mismo tiempo, el caso SEGALMEX representa uno de los mayores desfalcos al erario público en la historia reciente, sumando a una crisis de confianza institucional. Todo ello ocurre en un país con decenas de miles de homicidios, desapariciones y víctimas de extorsión, los más altos de toda la historia del México moderno; agreguemos que la atención médica enfrenta un desabasto crónico que ha afectado incluso a pacientes con cáncer.
Este ensayo busca examinar estas problemáticas desde una perspectiva crítica, recurriendo a fuentes oficiales, organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil.
La refinería Dos Bocas, en Tabasco, ha sido uno de los proyectos insignia de la actual administración. Su objetivo era fortalecer la soberanía energética. Sin embargo, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) han documentado sobrecostos significativos, retrasos y adjudicaciones poco transparentes. Su costo inicial sería de 8,900 millones de dólares y terminó costando 21,000 millones, un sobrecosto de 162%. Se ha reservado como “datos sensibles” el monto de subsidios por el Gobierno federal.
El Tren Maya se construyó con el discurso de detonar el desarrollo turístico y económico en el sureste mexicano. Organizaciones como el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) han señalado deficiencias en procesos de consulta a comunidades indígenas, así como daños irreversibles a ecosistemas y recursos hídricos. Lo peor: se dijo que costaría 150 mil millones de pesos y, sin saber todavía el daño ecológico irreversible, costó 540 mil millones de pesos, un sobrecosto del 171%. Además, en el primer trimestre de 2025, tuvo un subsidio 25 veces más alto que sus magros ingresos.
Y la joya de la corona: El costo del Aeropuerto Felipe Ángeles, junto con la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, dijeron que tendría un costo total de 175 mil millones de pesos y, en realidad, costó 447,978 millones de pesos, siendo el costo de la cancelación de un 232% más y de la ampliación del aeropuerto military en más del 36%.
El caso de Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX) representa un escándalo de corrupción con impacto nacional. De acuerdo con la ASF, se han detectado irregularidades superiores a los 15 mil millones de pesos en contratos, programas fantasma y desvíos de recursos. Es el mayor fraude sexenal del siglo XXI, con consecuencias que afectan no solo las finanzas públicas, sino también la política de seguridad alimentaria en las zonas más vulnerables del país. Lo más triste de todo fue que SEGALMEX se creó en 2019 para garantizar la seguridad alimentaria en México. Sin embargo, la gestión de Ignacio Ovalle, cercano al presidente López Obrador, estuvo marcada por corrupción e ineptitud.
Ahora, es momento de hablar de un doloroso asunto que sigue lacerando a México:
El país vive una crisis de violencia prolongada. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 se registraron 33,241 homicidios, lo que equivale a una tasa de 25.6 por cada 100,000 habitantes. Mexicanos Unidos Contra la Delincuencia (MUCD) reportó 30,906 asesinatos en 2023, confirmando que México mantiene una de las tasas más altas de homicidios en el mundo. En resúmen: con Felipe Calderón fueron asesinados 106 mil habitantes, con Peña Nieto murieron 183 mil y en el sexenio de López Obrador, fueron asesinados más de 209 mil (el peor sexenio y el más violento con la política de “abrazos, no balazos”.
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas contabiliza más de 115,000 personas no localizadas hasta 2025, una cifra alarmante que refleja la impunidad en el país, siendo el 48% del total histórico desde 1960.
Por su parte, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE, INEGI) también revela que la extorsión se mantiene entre los tres delitos más frecuentes, afectando a millones de mexicanos en su vida diaria y economía. La cifra de denuncias asciendo a poco más de 60,000 personas extorsionadas.
El sistema de salud mexicano enfrenta un deterioro crítico. Diversas ONG como Nosotrxs y la organización Cero Desabasto, junto con reportes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), han señalado fallas graves en la adquisición y distribución de medicamentos. El desabasto ha impactado a pacientes con VIH, enfermedades crónicas y especialmente a niños con cancer.
Resulta que en los últimos 7 años hemos vivido con un gobierno populista, supuestamente de izquierda, plagado de corrupción, violencia, empoderamiento del crimen organizado y destrucción de las instituciones del país. Los megaproyectos como Dos Bocas y el Tren Maya reflejan un modelo de desarrollo que prioriza la obra pública sin resolver la transparencia y el impacto social.
El caso SEGALMEX evidencia la persistencia de la corrupción en áreas sensibles como la seguridad alimentaria. La violencia, con cifras de homicidios, desapariciones y extorsiones en aumento, confirma la incapacidad del Estado para garantizar seguridad y justicia. Finalmente, el desabasto médico y las fallas en la atención a pacientes con cáncer revelan la vulnerabilidad del derecho a la salud en un país marcado por desigualdades.
Superar estos desafíos requiere fortalecer la rendición de cuentas, priorizar los derechos humanos y replantear el modelo de desarrollo hacia uno más inclusivo, sostenible y justo, evitar la corrupción institucional, transparentar los gastos del gobierno, retomar la División de Poderes y reestructurar al Poder Judicial para evitar las vergüenzas y burlas a los nuevos jueces, magistrados y ministros del acordeón.
El populismo usa la democracia para destruir, precisamente, a la democracia. No debemos permitirlo, por el bien de las futuras generaciones quienes, como nunca, están en peligro de vivir en un país sin leyes, sin dinero, sin futuro ni aspiraciones para una vida mejor.
MORALIDADES, 23 de septiembre de 2025.
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Gracias yo no sabía todo así tan completo.
ResponderBorrarAbrazos enormes. Ya voy mejorando
BorrarBesos y abrazos. Ya voy mejorando
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